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Miércoles, 10 Junio 2009 06:31

Los nuevos, pero dignos, pobres de Europa

por  Sergio Bañales                                                                                                 
Una semana en España y haber intercambiado opiniones con los locales, ver algún programa de televisión y leer algún diario me alcanzó para detectar el grado de dificultad por el que pasan los ibéricos y grandes partes de Europa, debido a la crisis que los afecta directamente.


Me he nutrido de versiones contadas por los propios pobladores y en algunos casos de sucesos acaecidos en ámbitos donde están involucrados amigos y colegas.

Un programa televisivo titulaba “España se prepara para jugar el partido de este trimestre”, aduciendo a la posible recuperación comandada por una baja en la tasa de desempleo y la fortaleza que ha adquirido el Euro.

Lo que no se dice es la incidencia que ha tenido el ingreso de trabajadores zafrales que justamente se insertan en el campo laboral, llegada la temporada turística veraniega.

Lamentablemente debemos decir que la clase media principalmente ha pasado de la “prosperidad a la adversidad”, de una vida desahogada a cuidar cada euro, y su rutina, su calidad de vida y sus costumbres están siendo seriamente afectadas.

Ha surgido un extracto social de “nuevos pobres” que recibieron fuertes coletazos en su economía y hoy les es imposible continuar viviendo holgadamente ya que hasta en algunos casos  los dos principales responsables de los ingresos económicos en el hogar han perdido su empleo.

Quizás perder el partido de este trimestre no le signifique bajar a la “B” a España, tal cual se dice en la jerga futbolística  pero si, quedar  en la zona del descenso como lo están algunos países aquí en Latinoamérica, pero para este país agrava el hecho de convivir rodeados por otros países que también tienen dificultades.

La verdad es que “se siente, se siente” me decía un colega que ahora trata de llevar a cabo tareas de forma independiente, ya que a su edad (48) cuando envía su currículo pasa a ser la última opción.

Manifiesta que él pide que lo conozcan personalmente para tener  una mejor oportunidad de demostrar  su potencial, pero no lo reciben y esto es debido a la gran demanda laboral y a las posibilidades de las empresas de adquirir mano de obra más joven y  más barata.

Muchos desempleados expresan su malestar por  el abandono por parte del gobierno en cuanto a crear programas y sistemas que incluyan alguna tarea, debido a que para muchos de ellos es difícil estar  en su casa sin ocupar debidamente su mente, pues estaban acostumbrados a tener su cabeza ocupada.

Por otra parte algunos Ayuntamientos (Municipios), de forma independiente llevan adelante interesantes iniciativas y algunas muy innovadoras, que pretenden paliar de cierta forma la difícil situación de su comunidad.
 
Es el caso de Málaga que puso en marcha para un entorno de alrededor de 6000 personas, un plan de intercambio de servicios llamado Banco del Tiempo.

Justamente va dirigido a aquellos que con tiempo ocioso y a falta de dinero, puedan integrarse a un sistema que revaloriza las cualidades de las personas, usando como moneda de intercambio la hora.

Todos los ciudadanos tienen derecho a dirigirse a la oficina del Ayuntamiento y apuntarse, explicando la necesidad que desea cubrir  y ofrecer a cambio una prestación.

De esta forma se le da un valor a las horas del vecino interesado y la oficina se encarga de difundir la solicitud, buscando a alguien del banco que ofrezca lo que se necesita.

Se estipula que el cambio no tiene porque ser entre las mismas personas y que un usuario puede acumular horas “donadas” y luego las gasta en otros servicios.

Estimo que son sumamente interesantes las iniciativas de este tipo que se dirijan directamente a la población, sin merodeos, sin burocracia y apuntando a una necesidad precisa y actual y que el ciudadano pueda tangibilizar de forma inmediata utilizando su propio esfuerzo y no que le regalen dinero cada mes, tan
solo porque no tiene empleo.

Este es un ejemplo democrático que la población española ve con buenos ojos, ya que parte desde el interés y voluntad política involucrar a aquellos desempleados en producir algo y no que les llegue un dinero, que lo que probablemente haga es acostumbrarse a tenerlo sin el más mínimo esfuerzo.