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Algo que cambió: los jóvenes se fueron de La Paloma (Rocha, Uruguay)

Algo que cambió: los jóvenes se fueron de La Paloma (Rocha, Uruguay)

Las temporadas de verano son todas muy parecidas, no obstante siempre nos dan señales, que es necesario atender y como ya hemos dicho, observarlas en función de todo el año turístico.  Muy singular es el caso de La Paloma, en la costa oceánica uruguaya, un centro turístico  que todos los eneros se transformaba en el centro de la movida joven y este año “volvió a la tranquilidad” y a ubicarse como un lugar de familias.


Los jóvenes emigraron hacia algunas cercanas playas como Punta del Diablo, Santa Teresa o La Barra, en Punta del Este.

Mientras las familias festejan, son muchas las quejas de los comerciantes, que en diversos rubros se han visto afectados por esta emigración.

La causa son una serie de medidas restrictivas impuestas por las autoridades e incluso las demoras en autorizar la apertura de nuevos locales nocturnos.

Estos problemas con el “turismo joven” no son nuevos ni exclusivos de este rincón del mundo.

Es difícil definir el turismo joven. No puede ser por la edad, ya que comprende a los egresados del secundario, que tanta vida dan a Bariloche, como muchos adolescentes tardíos, algo común por acá, que puede incluir abogados, contadores e ingenieros, entre otros.

Tampoco puede ser la actitud, porque el mayor número de jóvenes viajeros lo hacen por motivos culturales, como el aprendizaje de idiomas, por ejemplo.

Lo que caracteriza a estos jóvenes veraneantes es la diferencia de horarios con el resto de la población (generalmente la actividad empieza a las 2 AM.) el ruido y el excesivo consumo de alcohol, entre otras cosas.

Esto sucede en algunas playas de Uruguay y también en lugares como El Algarve, Croacia, Turquía.

Si toda relación tiene un componente amor-odio, este es un caso típico.

En principio porque muchas veces los jóvenes son seducidos por algunos destinos en baja, que luego cuando se recuperan buscan deshacerse de ellos. Un caso típico es el de los famosos “spring breakers”.

Bariloche ha manejado el tema con acierto y gracias al turismo juvenil ha logrado superar la estacionalidad y sus discotecas implementaron diversas medidas, logrando incluso certificaciones de calidad.

Pero son casos distintos.

El presidente de la Asociación de Establecimientos Turísticos de Entretenimiento de la Bahía de San Antonio, Ibiza (AETEB),  Chris Langley, declaró no hace mucho:  “Naturalmente hay excesos del turismo joven cuando disfruta de la noche, igual que hay en invierno cuando la gente de la isla también viene a San Antonio para disfrutar de nuestra oferta lúdica. Los gobernantes van afilando sus ordenanzas para reducir los problemas y dedican mucho tiempo y recursos intentando mantener el equilibrio entre la diversión de nuestros turistas y residentes, el buen funcionamiento de la industria turística y la convivencia.
La Policía Local de San Antonio, sin embargo, ha reforzado en las últimas temporadas su dispositivo de atención al ciudadano en este sentido y han intensificado las patrullas que velan por mantener la normalidad en las zonas más conflictivas. Lo único que falta al municipio es más recursos para el orden público, servicios de limpieza y mejorar la convivencia".

Por cierto que Ibiza y su movida están permanentemente en la prensa internacional y es una meca del turismo joven.

Lograr la convivencia entre el turismo familiar, tradicional y el turismo joven es todo un reto para un destino turístico.

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