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Lo que quedó por decir sobre PLUNA en Colonia

Lo que quedó por decir sobre PLUNA en Colonia

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por Alejandro Butler
Tuve la oportunidad de, invitado por el Portal, asistir a parte del Seminario sobre prensa turística realizado en la ciudad de Colonia. Evento necesario y gratificante para todos quienes tenemos algo que ver con la actividad periodística y con el turismo. Además de asistir en mi calidad de columnista del Portal, fui acompañando a Andrés Gil (Gerente de Flypluna.com y Jefe de Pricing), vocero elegido por PLUNA para esta ocasión.
 


Considerando mi rol de asesor de PLUNA en materia de comunicación me he propuesto no escribir sobre PLUNA en este espacio, pero lo cierto es que habilitado tanto por el Portal como por mi cliente para esa instancia y dado que el tiempo fue escaso, me permitiré en esta ocasión repasar algunos aspectos que quedaron sin decir o sin aclarar.

Agregaré algunas opiniones personales sobre la gestión de PLUNA y sobre el trabajo que hemos venido realizando en materia de comunicación. Opino con firma, no como otros actores del sector que lo han hecho desde el anonimato o desde firmas con seudónimos en importantes medios de prensa. Opino consciente de mi subjetividad, pero también desde un lugar privilegiado en materia de acceso a la información de la empresa, pero no comprometo con mi opinión a PLUNA sino que es estrictamente personal.

Lo que Andrés Gil dijo, mal reproducido por un asistente al evento, fue: “me animo a decir que el caso PLUNA se ha constituido en el proceso de transformación empresarial más profundo de la historia económica moderna del Uruguay”. Muchos me han escuchado decir esa misma frase, y lo cierto es que me sorprendió porque no lo habíamos preparado ni comentado antes. Conclusión: quienes seguimos el proceso de cerca, coincidimos en esa visión. Todos deseamos completar esa frase y al “más profundo” poder agregarle “y exitoso”, pero el proceso está todavía en camino de consolidación. 

El cambio emprendido en PLUNA supuso intervenir en todas las áreas de la empresa y probablemente lo más difícil es la transformación cultural, necesaria para adaptarse a un modelo de gestión bien diferente al anterior. Y no me refiero solamente al cambio en el equipo de PLUNA, sino también en los pasajeros, en el gobierno como socio, en los proveedores, en la sociedad toda.

En la PLUNA anterior se perdía mucho dinero y no pasaba nada. Hoy todavía no se logró una situación de ganancias estable, ya que la demanda ha caído mucho y todavía quedan cambios por hacer y negocios por desarrollar, pero se comenzó a ganar, la tendencia parece clara y todo indica que se logrará el objetivo de la rentabilidad y por lo tanto de la viabilidad de la empresa. La capitalización prevista será un fuerte empujón hacia esa meta, más aún si ingresan nuevos co-inversores de la industria.

Aunque los resultados del año fiscal cerrado en junio seguramente no sean positivos, producto de los altos costos que tuvo la última etapa de la ruta a Madrid, y de las decisiones que debieron postergarse por la postura de sindicatos y gobierno, el resultado operativo positivo del primer semestre de 2009, de casi 2,5 millones de dólares, es prueba de la tendencia favorable, y esto aún con la fuerte caída de la demanda fruto de las circunstancias sanitarias mundiales.

Como bien se ha señalado en el propio Portal, y sin pretender atribuir responsabilidades a nadie, los 50 millones de dólares que perdió PLUNA en los últimos dos años de gestión pública, alguien los ganó, y alguien dejó de ganarlos ahora… y alguien dejó de tener que sacarlo de su bolsillo (Juan Pueblo).

El poco calor con el que este gobierno ha defendido su privatización de PLUNA, creo que es una gran oportunidad desperdiciada. Sucede que en el proceso todos han cometido algunos errores (es fácil verlos “con el diario del lunes”) y la soberbia de algunos no les permitió darse cuenta que era necesario cambiar y arriesgar.  Ya lo dijo Einstein… si seguimos haciendo lo mismo, no podemos esperar ningún resultado diferente.

Políticos de todos los colores han cuestionado esta nueva privatización de PLUNA. Ojalá esas críticas no tengan nada que ver con los beneficios que algunas altas autoridades de todos los gobiernos obtuvieron de una PLUNA en donde los favores a los amigos y el interés individual eran valores permitidos, cuando no, promovidos, aún cuando claramente se perjudicaba a la empresa. Así les fue.

Sobre los valores en PLUNA

Cuando en julio de 2007 empezamos a trabajar para PLUNA, momento en el que estaba todo por hacer, me sorprendió que uno de los primeros trabajos que se hizo, aún antes del famoso plan de los 100 días, fue una definición preliminar de los valores de la empresa. En efecto, cuando había problemas enormes y grandes proyectos en todas las áreas de la empresa, lo primero que hizo el equipo que estaba asumiendo la conducción, fue definir los valores sobre los que basaría la nueva gestión, luego clarificar su visión y su misión.

Suena hasta ingenuo o romántico, pero así fue, y fue mucho más que porque así lo indican los manuales de management moderno, fue porque realmente creían que era condición imprescindible para poder avanzar. Y uno de los valores clave que se definió en ese momento, fue el de la integridad.

Tal vez la nueva dirección subestimara el rol de los sindicatos o del gobierno en el proceso de cambio, pero supo que lo mejor que podía hacer para enfrentar cualquier traspié en el duro proceso que los esperaba, era definir los valores sobre los que deberían conducirse.

Tal vez para algún lector esto suene poco creíble o hasta lo califique peyorativamente como parte de una “Disneylandia” fantasiosa. Pues esa fue la realidad y yo fui testigo.
 

Sobre la competencia

Cuando el “Sr. de los barcos” anuncia que su proyecto de aerolínea pretende volar las mismas rutas de PLUNA, y el mismo día algunos dirigentes sindicales definen un paro y cuando antes de que la Junta Aeronáutica se reúna, se hace pública la postura de la autoridad competente que recomienda su autorización, aún cuando eso contradice la norma y la postura técnica de sus letrados, uno no puede menos que sospechar que intereses comerciales o políticos están jugando fuerte en contra de PLUNA. Y jugar en contra de PLUNA no es “pegarle a Campiani”, es también pegarle a todos los uruguayos que todavía somos dueños del 25%, pero más grave aún es pegarle a un modelo de gestión innovador, profesional, orientado a resultados, a reconocer y premiar el éxito, y si ese modelo fracasara, sería un duro golpe para la cultura empresarial uruguaya.

Está todo bien con la competencia, pero que sea sobre reglas de juego claras y defendiendo al pasajero no al interés económico de quienes ostentan el monopolio del transporte fluvial del Rio de la Plata.

Sobre los servicios a bordo

Hace poco viajé a Chile invitado a un Congreso y lamentablemente no pude elegir la aerolínea. Me llevaron en la competencia de PLUNA, la mejor aerolínea del continente (todavía). Una vez en vuelo, yo hubiera preferido pagar el servicio y poder elegir qué consumir, pero en cambio recibí gratis un vaso de jugo y una medialunita rellena. En los hoteles uno paga aparte lo que consume y me parece muy bien que así se haga en un avión. Algunos de los que cuestionan estas prácticas podrían imaginarse la situación inversa: un carrito paseando por las habitaciones de su hotel a la noche, ofreciendo a los huéspedes una bandejita y una bebida, “gentileza de la casa”, incluida en la diaria… no tiene sentido, no? Y que sea habitual en otras partes del mundo o que antes se hiciera así, no le da legitimidad, menos aún cuando a tantos que así lo hacían, no les ha ido bien, precisamente.

 

Sobre las tarifas:

Mi dentista realiza un curso de postgrado en Sao Paulo, por lo que viaja todos los meses, y me insistió durante mucho tiempo que ella prefería viajar en otra aerolínea y no en PLUNA porque la tarifa era más barata, aunque tuviera que parar en Porto Alegre y aunque no cumpliera con los horarios previstos. Me pareció extraño, ya que sus viajes son perfectamente planificables. Le propuse entrar a flypluna.com y estudiar las tarifas. Se sorprendió cuando le mostré los precios con los que podría viajar el mes próximo si compraba en ese momento su pasaje. Espero que me descuente sus ahorros en mis futuros tratamientos. Ahora viaja en PLUNA, paga menos, sin escalas y llega a la hora prevista, o antes.

Es cierto que hay pasajes de Puente Aéreo a más de 300 dólares, pero también los hay a 55. Es cierto que hay pasajes a Punta del Este de más de 400 dólares, pero también es cierto que los aviones tienen un buen nivel de ocupación todos los fines de semana y que también se puede llegar a Punta del Este por menos de 70 dólares si se combina el avión con una hora de transporte terrestre, lo que es más rápido y más disfrutable que el traslado que supone viajar de Ezeiza al microcentro porteño o de Guarulhos al centro paulista.

Hoy las tarifas responden a estudios de la demanda pasada, actual y futura. Esto es posible porque el cambio es real. Hasta hace dos años los responsables de la empresa se enteraban de cómo habían volado sus aviones, semanas después de que los vuelos ya estaban hechos y la mayoría de las veces, mal vendidos.

Ya el año pasado había llamado mi atención la queja de ciertos actores del sector respecto a las tarifas de PLUNA a Punta del Este. La semana pasada en Colonia se le increpó a PLUNA sus actuales tarifas alegando que durante 70 años se había trabajado con criterios más razonables para los pasajeros y sin quejas. Es muy claro… ¿cómo se iban a quejar si pagaban tarifas bajas, subsidiadas por todos los uruguayos? (expresadas en las pérdidas millonarias de la empresa). Si hay que subsidiar las tarifas, será una decisión del gobierno por ejemplo para promover el turismo, pero si es eso lo que se pretende, entonces que se llame a las cosas por su nombre. Y si el objetivo es promover el turismo, ¿es PLUNA la que debe sacrificar sus ingresos para que los hoteleros, restaurantes u otros servicios cobren lo que quieran en Punta del Este? PLUNA podría con el mismo criterio con el que hoy algunos se quejan de sus tarifas, reclamar a los hoteles para que bajen las suyas, ya que eso le generaría más pasajeros. No lo hace. Prefiere la regla de “cada cual que atienda su juego” y así nadie tendrá más prendas que pagar que las merecidas…

 

Sobre el futuro:

Creo que es lo único en lo que coincidimos casi todos los uruguayos: Deseamos que a PLUNA le vaya bien. Seguramente hay unos pocos que no comparten este objetivo, pero sabemos de qué tipo de personas se trata. De mi parte, espero poder retomar la senda de mis aportes a el Portal, sin volver a escribir sobre PLUNA. Prefiero separar los temas y preservar cada uno de los roles donde corresponde. A veces sentimos estar peleando contra intereses ocultos, y aunque por momentos se hace difícil, prefiero poder dormir tranquilo.

Desde el acierto o desde el error, la tranquilidad que puedo ofrecerle al Portal, a sus lectores y mi cliente, es la de actuar y escribir con honestidad. Porque hacer bien mi trabajo supone también, hacer lo correcto y no jugar sucio. Podré reconocer errores, pero en eso no estaré dispuesto a transar. Me alegra coincidir con mi cliente en el valor de la integridad. No podría trabajar de otro modo.

Se trata de comunicarnos mejor y ayudar a que otros también lo hagan. El Uruguay es un buen lugar para hacerlo. En eso estamos
 
Last modified on Lunes, 31 Agosto 2009 07:52