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Miércoles, 08 Abril 2009 07:50

América Latina no congelaría sueldos

por Patricia Zvaighaft
Las altas tasas de inflación registradas a fines del año pasado producto de la crisis y su consiguiente baja en los primeros meses del 2009 podrían impulsar los salarios en la región, escapando así a la tendencia global.


Santiago. En las últimas semanas las noticias respecto a la inflación en América Latina han sido mucho más alentadoras. Ya no se producen las abismantes alzas que se registraban hacia finales del año pasado producto de la crisis financiera. Países como México, Brasil y Chile, entre otros, han anunciado el cumplimiento de sus proyecciones inflacionarias y el mantenimiento de una tendencia a la baja.

La disminución de la inflación, uno de los principales males latinoamericanos, sería la principal razón de que, a diferencia de lo que ocurrirá en el resto del mundo, los sueldos en la región puedan subir durante el 2009, según un informe de la firma de investigaciones ECA International, con sede en Londres. Este arrojó, tras un sondeo global en 53 países, que un cuarto de las empresas del mundo congelaría los salarios.

¿Cómo se beneficia América Latina? Para el director del programa económico del centro de estudios Chile 21, Jorge Leiva, este fenómeno se relaciona con que la inflación en nuestros países -que tienen economías relativamente abiertas- estaba muy influida con lo que estaba pasando en el exterior, particularmente en el mercado de los commodities. “Cuando eso se revierte porque caen los alimentos y cae el precio del petróleo, la inflación ha tendido a bajar”, explicó a AméricaEconomía.com.

Y ahí está la clave que marca la diferencia respecto de lo que ocurre en otras regiones. “La inflación ha tenido variaciones muy fuerte. En Europa la inflación en los momentos más álgidos llegó al 5% y no al 10% como fue en el caso chileno, por ejemplo. Pero en general, se han mantenido en el orden del 3%. Entonces, cuando caen los precios de los commodities los efectos que tienen son mínimos y mucho menores que en nuestros países”, agrega.

Según Facundo Nejamkis, director ejecutivo del Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (Cendes), en Buenos Aires, de ser así de drásticas las reducciones inflacionarias entre América Latina y Europa “eso nos estaría indicando una capacidad de recomponer el salario mucho más probable que los países europeos”.

Las proyecciones. El economista detalló que la variación de los sueldos dependerá de la variación que se de en la inflación, la que favorecerá a los salarios en términos reales.

De acuerdo al informe publicado por la firma inglesa las empresas en Venezuela serán las que otorgarán los mayores aumentos, el promedio alcanzaría a un alza del 24% respecto del 22% registrado el año pasado. Le seguirá Argentina, que vería un aumento de los salarios en torno al 12%. Un poco más abajo se ubicarán los salarios de Chile y Brasil, aunque con aumentos mayores que el año pasado.

En el caso de Argentina, Leiva señala que tradicionalmente ha habido una capacidad de los sectores asalariados de retardar la baja de los salarios nominales, “de manera que ellos sacan mayor partido de esta situación que en Brasil y en Chile”.

“Donde hay más poder de negociación de los trabajadores, la tendencia a la convergencia entre los salarios nominales y la inflación es menos acentuada y puede que ni siquiera se produzca hasta que la inflación vuelva a tener un buen nivel”, afirma. En cuanto a Chile, “la inflación ya cayó a un 5% y se espera que termine el año en 3%. Va a caer sólo dos puntos, la baja fuerte ya se produjo”, precisó.

Durante el transcurso del año el alza de los sueldos y la baja de la inflación debería tender a converge. “Cuando se tome el año en su conjunto va a haber un aumento en el salario real”. Pero, recalcó, finalmente “van a terminar por converger y el fenómeno va a desaparecer, es sólo temporal”.

¿Efectos positivos? El alza de los salarios podría ser una buena noticia, más aún que producto de la crisis los despidos masivos han sido una constante en algunos sectores, producto de la reducción de los ingresos y la paralización de algunos proyectos.

Para Leiva en dicho aspecto se dan dos visiones, por un lado desde el punto de vista microeconómico “hay una tendencia de destacar que se produce desocupación, mientras que los salarios no bajan”. No obstante, el experto sostuvo que ello ocurre porque “el mercado del trabajo, no es como el mercado de las papas: hay institucionalidad, leyes, organizaciones sindicales, hay una serie de cosas que lo hacen distinto. Los ajustes se producen con mayor dilación”.

Ahora, desde el punto de vista macroeconómico se observa un efecto positivo, “cuando en estas crisis lo que estamos viendo es una caída de la demanda, que los salarios no caigan y estén fuerte, hacen que la demanda caiga menos. La demanda global en los mercados tiende a disminuir un poco menos de lo que sería si no existiera este fenómeno”.

Para Nejamkis, sin duda hay coincidencia en los gobiernos en que la crisis es una de demanda y que se sale, en parte, reactivando esa demanda. No obstante, aclara que una baja inflación es positiva para los salarios “siempre y cuando se mantenga el nivel de empleo”. Pero, precisa que debe haber una evaluación a largo plazo de la evolución de la crisis.

“Hay un punto de equilibrio que hay que ver por cuánto se mantiene. Una buena noticia en un comienzo que es la baja de la inflación hay que determinar si es producto de que estamos en un escenario recesivo o en realidad o es pan para hoy y hambre para mañana, porque si no la recomposición de salarios se va a perder en el corto plazo”, concluyó.

fuente: AméricaEconomía