Igual no lo podrían conseguir. Quizás una de las pocas virtudes de la inflación sea que con ella no pueden ni los gobiernos autoritarios; ni el más de los iluminados gobernantes, incluidos los de la nueva ola adherida al populismo progresista.
Los precios no se pueden bajar por decreto. Si se pretende hacerlo comienzan la escasez y las colas, a las que sigue el racionamiento. Si los recursos sobran, se puede subsidiar, pero tarde o temprano ese gasto se paga y se paga muy caro. Y los que pagan son los que menos tienen.
El aumento de los precios internacionales de las materias primas y el mayor ingreso de la gente, que lógicamente consume y demanda más, genera inflación. Prácticamente en todos los países de América del Sur el incremento de los precios acumulado a setiembre ha superado o igualado las metas inflacionarias para todo el año: en Chile y Venezuela las duplicó. En el primero el aumento hasta el mes pasado alcanza al 6,20% en tanto que lo previsto para el año era ded 3,20; en Venezuela la relacion es de 10,90 contra 5.50%.
Las mejores performances las muestran Ecuador y Paraguay con aumentoos del 2,09 y 3,20 % de suba, con "techos" inflacionarios anuales del 3,50 y 5.00 % respectivemente.
En este grupo habria que incluir Argentina, si uno toma las cifras oficiales, pero estas no son creibles. Una de las medidas que ha tomado Kirchner para bajar los precios, aparte de "acuerdos" compulsivos con los empresarios y "congelamiento" en algunos productos básicos, fue cambiar el cuerpo técnico del instituto verificador de precios (Indec). De acuerdo con las cifras oficiales la inflación a setiembre llego al 5,80 con una meta anual del 9,40, pero los técnicos independientes la sitúan en el 15% y hay quienes hablan de un aumento del 25 % en los nueve meses.
Es que no basta con apretar fuerte, los precios, como la crema, se escapan por los dedos por muy firme que sea el puño. Kirchner congeló precios de servicios y este año los " apagones"estuvieron a la orden del día y las reservasd energéticas se achican. Lo unico que baja es la popularidad del presidente ( había llegado al 80 por ciento y ahora esta en la mitad) la que, de todas formas, aún le alcanzaría para que su esposa sea presidenta. Hay quienes sueñan con que ésta se tenga que hacer cargo de las consecuencias de las "genialidades" de su marido.
El tema de la baja de la popularidad como contrapartida a la suba de los precios, tambien se da en Uruguay, Perú y Chile.
El gobierno del uruguayo Tabare Vázquez ha apelado a la baja de las tarifas de determiados servicios públicos, la exoneracion impositiva para ciertos productos de consumo popular y la amenaza de importacion de otros, mas la suba de la tasa de interes preferencial acompañada de un caida del valor del dolar. Igualmente Brasil ha recurrido a la via del incentivo fiscal para el rubro alimentos (inflación del 4,44% a setiembre con techo anual del 4,50%)
Alan García ha optado por algun subsidio e intervenir en el mercado de trabajo , pero sin perder la linea. Quien no se sale en nada de la raya y recurre al aumento de las tasas es Michelle Bachelet en Chile. Es que la presidenta no puede ignorar que, según la más reciente encuesta, la mayoria de los chilenos (55%) apoya el actual modelo económico y que ese respaldo es aùn mayor entre los jovenes de 18 a 24 años (67%). Hay cosas que no se pueden tocar o se pueden tocar muy poco.
Chávez en tanto aumenta los impuestos. La "revolución bolivariana" va por otros carriles. Sus simpatizantes reciben la " mesada" y no hay problemas. Paralelamente la via impositva se està transformando en un instrumento de expropiación para llegar al " socialismo del siglo XXI". La "metralla " fiscal apunta a los empresarios, los articulos suntuarios, las bebidas y los cigarrillos y por supuesto a la prensa independiente. No obstante su marcha triunfal, hay quienes aseguran que este dilema de la inflación puede resultarle caro.
Los vientos de cambio no amainan y por una razón o por otra, cada tanto algun " techo" vuela.
fuente: Revista Noticias