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Martes, 01 Mayo 2007 19:24

ZONA OPINIÓN - Es hora de aprender de los errores - Parte 3: Lo mismo haciéndolo diferente (II)

por Graciela Vera
Periodista independiente
desde Almería, en el sur del norte.
02 MAY 07 - Portal del Uruguay.

PARQUES TEMÁTICOS Y OTRAS YERBAS
Un parque temático es un lugar donde, siguiendo un determinado guión se reúne un conjunto de atracciones referidas al ocio, la cultura  o la salud; en muchos casos combinando a la perfección entretenimiento con educación.

Un destino turístico puede complementarse con la atracción de un parque temático pero,  un parque temático puede ser por sí mismo un destino turístico.
Poniendo ejemplos  de lo anterior  en España, tenemos que tanto ‘La Ciudad de las Ciencias’ en Valencia, ‘Isla Mágica’ en Sevilla o ‘Terra Mítica’ en Benidorm (Alicante) son por sí solos destinos turísticos.
‘Warner Bros’ en Madrid, a pesar de sus casi 3.000.000 de metros cuadrados de superficie a los que deben agregarse 600.000  del Hotel Resort y 400.000 del Shopping, aún y a diferencia del ‘Eurodisney’ de París, no es elegido por sí mismo como destino pero complementa a la perfección la oferta turística madrileña, ofreciendo opciones muy atractivas para las familias con niños o para los adultos con espíritu infantil.
Aunque la terminología pueda ser considerada nueva, los parques temáticos en sí no lo son. Ya Walt Disney  creó un lugar de pura diversión y fantasía en medio del desierto de California.
Aquella propuesta de ocio (que ni siquiera se identificaba aún con la expresión parque temático) fue seguida muy pronto por otros nombres como la Warner Brothers, la Paramount o la Universal, en este caso haciendo de sus estudios de cine geniales centros de atracción capaces de sumergir a los visitantes en el núcleo mismo de los escenarios de las películas más recordadas de todos los tiempos.
Ambos tipos de atracción lograron imponer sus ‘marcas’ identificándose como destinos turísticos por sí solos y llevándose por delante incluso el mismísimo Camino de la Fama de Hollywood, el Mann’s Chinese Theatre, el Parque Griffith y otros parques menores que, no por menos conocidos dejan de ser ejemplos positivos para nuestra charla.
Los pioneros de esta modalidad nos enseñaron hace ya muchas décadas, que con imaginación y marketing es posible generar turismo y lo que es más importante: fidelizarlo.
La marca Disney (diversión y fantasía en su caso) sigue extendiéndose con más de una docena de parques repartidos en el mundo, incluyendo China y nos preguntamos ¿quién es culpable de que no esté también en Uruguay?; hace ya bastante tiempo se habló de una posibilidad que como las plantas que no se riegan, se marchitó posiblemente porque por ese entonces la conciencia turística de nuestras autoridades era casi nula.
Quizás sea hora de no perder más trenes y, como el último puede haber pasado por nuestra puerta sin que nos diéramos cuenta, elegir otros medios y comenzar a hilar otras estrategias.
Y lo que debemos tejer son buenas redes de pesca y dedicarnos a capturar ‘peces mayores’ que desoven en nuestro territorio.
Los peces son capitales y el nido para el desove debemos tenerlo preparado de antemano concienciando para evitar que la especulación impida el desove en nuestras playas y adelantándonos con una legislación de avanzada que prevenga, facilite y ordene.
La importancia de los parques temáticos es enorme, tanto para países industrializados como para aquellos en vías de desarrollo que ven en ellos una forma de consolidar un flujo turístico continuado.
Europa descubrió la importancia de los parques temáticos bastante más tarde que los EEUU pero desde que lo hizo éstos no han dejado de proliferar y hoy España, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Gran Bretaña por nombrar sólo algunos lugares, los disfrutan y perciben sus beneficios. 
Uno de los ejemplos más recientes es el ‘Dickens World’: la recreación del Londres de mitad del siglo XIX, sucio, oscuro, frío y húmedo, en el que vivió el famoso escritor.
Allí es posible encontrar la teatralización escénica de los cuentos de Dickens incluyendo un paseo en barco recordando su novela ‘Grandes Esperanzas’, la visita a la guarida de ‘Oliver Twist’  o la recorrida por el portal de la vendedora de cerillas de ‘Canción de Navidad’.
Por supuesto que son ejemplo que aún no es tiempo de idealizar para nuestro país puesto que un parque, cuyo costo ha sido de 88 millones de euros es un impensable, eso sí, el sitio de construcción nos da una idea de que no es necesario más que inventiva para dar el primer paso como en este caso de Londres, la utilización de un viejo y abandonado muelle naval donde desde el 20 de abril último (fecha de su inauguración) al del próximo año se espera recibir no menos de quinientos mil visitantes.  

NO INNOVAMOS, CONTINUAMOS

Los proyectos de creación de parques temáticos se han multiplicado en nuestro país. Las concreciones, eso ya es otra cosa.
Debe ser por esa costumbre uruguaya de poner la carreta delante de los bueyes o, peor aún, la de creernos autosuficientes y considerar que sólo con una azada y una pala podemos construir un imperio.
En algunos casos se ha dado el nombre a algunos proyectos menores que no alcanzan la categoría de parques temáticos pero, la iniciativa si se continúa podría fructificar en algo positivo. Vale la pena analizar precisamente si vale la pena impulsarlos.
En la creación de cualquier complejo turístico y un parque temático no deja de serlo y de primer nivel, es necesario contar con capitales – no importa si nacionales o extranjeros – el hábito de proteger una mal entendida  soberanía,  negando la participación por estúpidos temores de ser avasallados es lo que mantiene a los pueblos sumergidos.
Los parques temáticos de Uruguay se han caracterizado por sus entornos de aguas termales. Acuamanía en Dayman y el Parque Acuático Termas de Salto Grande son dos ejemplos pioneros pero no bastan.
Podríamos llamar parque temático a lo que se viene realizando en Valle Edén y quizás si lo viéramos como tal se crearía una red de trabajo en ese sentido.
El interior de Uruguay tiene grandes posibilidades de absorber iniciativas de este tipo.
Posiblemente si se incentivaran hacia los departamentos con economías más débiles se lograría revertir el éxodo campo-ciudad y al generarse cientos de empleos se invertiría el proceso de desmoronamiento socio-económico.