para recuperar las certificaciones y poder volver al ruedo.
La empresa, como se recordará, entró en convocatoria de acreedores hacia el 2005 después que el Poder Ejecutivo les soltó las manos a partir del escándalo de las valijas con cocaína en la bodega de unos de sus aviones.
Pese al tiempo que lleva sin volar, la empresa conserva posiblemente el activo más preciado de una línea aérea que no vuela:las rutas.
A partir de los rumores surgidos en el Cóndor muchos miraron hacia el edificio de la calle Carlos Pellegrini donde tiene su sede AirPampas, la aerolínea que proyecta Antonio Mata, ex Aerolíneas Argentinas.
El empresario español reclama desde hace más de un año de distintas maneras que se llame a audiencia pública para obtener las
rutas que el Gobierno no parecería estar dispuesto a concederle.
No sería ésta la primera insinuación para que el ex Marsans ingrese al mercado argentino comprando una de las dos empresas que al Estado le interesaba darle continuidad: SW y Lafsa.
(www.aviacionnews.com)