Desde el 1° de julio, los trabajadores están aplicando "el espaciamiento táctico de las rutas aéreas", por lo cual la llegada o partida de un avión es cada diez minutos. La medida sindical genera retrasos de una o dos horas a los pasajeros que tienen marcado el pasaje para una hora pico.
Además, la Asociación de Controladores Aéreos no está autorizando el ingreso de las naves por las rutas directas -las cuales acortan el trayecto de regreso de los aviones- lo que supone además un gasto extra de combustible.
Los controladores están exigiendo la mejora de sus salarios (en promedio unos $ 15.000, según el dirigente del gremio de controladores, Fernando Reyes) a través de un aumento del 30%, contemplado en la legislación vigente. A ello, los trabajadores suman el pago de incentivos a instructores y supervisores, en vista de la responsabilidad de sus tareas, así como también para los controladores que cumplen funciones incluso en días feriados.
Los salarios, insuficientes para el sindicato, han motivado que en los últimos años un 10% de la fuerza de trabajo del sector renunciara, aceptando ofertas de trabajo en aeropuertos de países como Sudáfrica donde pagan sensiblemente más. Actualmente el número de controladores ronda los 100, un número reducido, explicó Reyes.
El dirigente señaló que se han llevado a cabo reuniones con el Director de RRHH del Ministerio de Defensa, Daniel Baldasari, pero no se han producido avances que destraben el conflicto. Los trabajadores seguirán negociando con las autoridades de gobierno y los representantes de las aerolíneas para agotar la vía del diálogo a fin de encontrar una salida. Del avance de las negociaciones dependerá que se endurezcan o no las medidas sindicales, dijo Reyes. Por el momento no hay un plazo fijado para las negociaciones aunque destacó que se comenzó temprano para tratar de encontrar una solución antes de la temporada de verano donde el tránsito aéreo se recarga.
EL PAIS