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Martes, 14 Agosto 2007 06:00

El fenómeno de Embraer

 por Verónica Goyzueta

14 AGO 07 PDU

Fue un amor a primera vista. El ejecutivo y piloto de pruebas canadiense John Maris quedó extasiado cuando vio en una feria aérea el mock-up –réplica en tamaño natural– del que sería su futuro jet privado.

 El vendedor que lo atendió no necesitó invertir demasiada energía para convencerlo de que el modelo que estaba mirando era el mejor avión ejecutivo que podía comprar, y por el menor precio.

Maris, presidente de Marinvent, una empresa canadiense de desarrollo de tecnologías para la aviación, se convirtió en uno de los 450 dueños que compraron un Phenom 100, el nuevo jet ejecutivo de bajo costo con que la brasileña Embraer está remeciendo este segmento. Una compra que valió a Maris, profesional y enamorado de los aviones, una invitación a São José dos Campos, en el interior de São Paulo, a conocer la planta donde se terminan de ensamblar las primeras unidades de esta aeronave. "No fue difícil aceptar", dice.

Allí, el ejecutivo fue testigo y a la vez actor del proceso que está terminando de dar forma a su nuevo avión. Además de conocer detalles de la producción y construcción del hangar de 12.000 metros cuadrados donde se montará la línea de ensamblaje, tuvo la oportunidad de conversar con ejecutivos e ingenieros, quienes escucharon atentos sus ideas y sugerencias de consumidor y técnico. Una práctica que no ha sido ajena al proyecto.

De hecho, Embraer estableció un Advisor Board cuya misión ha sido consultar a sus clientes una simple pero vital pregunta: Si tuviese que hacer un avión desde cero, ¿cómo sería? "La visita reforzó mi respeto por la compañía y su producto. Observé a una joven, motivada y multidisciplinaria fuerza de trabajo que compartía conmigo el entusiasmo por el producto", dice Maris, que no se desenamoró en absoluto al ver a su avión sin pintar, sólo en aluminio, con los cables colgando y a medio armar.

Meses después de su visita a São José dos Campos, el Phenom 100 está listo y recién pintado. Y aunque aún no ha levantado las ruedas de la pista, ya es responsable de otro despegue: el de Embraer. El cuarto mayor fabricante mundial de aviones, y la empresa más sofisticada e innovadora de América Latina, no se equivocó cuando puso toda su atención, dinero y energía en este proyecto.

Aire fresco

Después de los golpes post 11 de septiembre que sacudieron a toda la industria y del efecto de la valorización del real sobre las exportaciones –que llevó a la compañía a reducir sus ingresos en casi 9% en 2006– los ejecutivos y el personal de Embraer no disimulan su euforia al comentar los primeros resultados de un esfuerzo que lleva más de dos años y que movilizó cerca de 1.000 empleados –entre ellos más de 400 ingenieros–, más de 50 proveedores en el mundo y al menos US$ 235 millones en inversiones.

"El avión ya superó nuestras expectativas. Tenemos contratos firmes de 450 pedidos, que es mucho más de lo que estábamos esperando", dice Luís Carlos Affonso, vicepresidente de Embraer para aviación ejecutiva. El vuelo inaugural del Phenom 100, que se espera para los próximos días, será la culminación de un proyecto de alta complejidad que cumplió milimétricamente todas sus etapas de desarrollo en dos años y medio, el más rápido que Embraer haya ejecutado nunca en su historia. Para tener una idea, el Phenom 300, proyectado junto con el 100, se demorará al menos un año más hasta su primer vuelo. Por lo general, el tiempo mínimo para poner un avión en el aire es cuatro años.

Al mismo tiempo, el día que el Phenom 100 se eleve por primera vez marcará el estreno de la empresa en una nueva y competitiva categoría: los jets ejecutivos de bajo costo, o very light. Según un análisis de la propia firma, el segmento de aviación ejecutiva representará un volumen de negocio de US$ 170.000 millones entre 2007 y 2016, y se venderán más de 11.000 unidades en todo el mundo. No extraña entonces que Embraer, que lidera el mercado mundial de aviones de hasta 120 pasajeros, haya decidido transformar este filón en el pilar de su negocio, que ya representó 15% de sus ingresos en 2006. Para Christine Min, analista del sector aéreo de Calyon Securities, un banco de inversiones en Nueva York, ese nuevo foco la ayudará a diversificar sus ingresos en un mercado en crecimiento. La empresa no tiene dudas, y aspira a ser el principal jugador del segmento en 2015.

Un anhelo que comparte con otros rivales tanto o más fuertes que ella, como veteranos de la talla de Cessna y novatos como Adam Aircraft y Eclipse Aviation, además del anunciado arribo de la japonesa Honda que, aunque sin experiencia en el rubro, posee todo el dinero que se necesita para financiar la aventura.

Hasta ahora, Embraer parece volar en la dirección correcta. El Phenom 100 y su hermano mayor, el aún proyectado Phenom 300, tienen, además de los pedidos confirmados, otras 150 opciones de compra en 31 países. A sólo dos años de su anuncio, los Phenom, el Legacy 600 (hasta 16 asientos) y el Lineage 100 (hasta 19 asientos), son los responsables que el valor de pedidos en cartera de Embraer saltara desde US$ 10,4 mil millones en 2005 a US$ 15,6 mil millones en julio de 2007, el mayor de su historia. "Creemos que Embraer tiene una ventaja competitiva con la cual continuará creciendo en participación de clientes y beneficios", dice Min, de Calyon Securities, destacando que ese monto equivale a tres años de ingresos de la empresa. Ya en opciones, la empresa tiene US$ 18,2 mil millones, lo que llevaría la cartera a US$ 32,8 mil millones.

Fuente: americaeconomia.com