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Martes, 17 Julio 2007 09:14

¿Caballo, qué caballo?

por Emilio Javier Arroyo

17 JUL 07 PDU

La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y los muy pocos que ya defienden su gestión, entre los que se encuentran Gaspar Llamazares ,

se están encargando en las últimas horas de hacer llegar a la ciudadanía el mensaje de que las consecuencias ecológicas del hundimiento del "Don Pedro" en Ibiza nada tienen que ver con las del Prestige en Galicia. Cierto. Pero si al menos deberían sacarse algunas conclusiones.

Al escuchar a Magdalena Álvarez minimizar lo ocurrido en los mares de Ibiza y afirmar que la mancha "ya no es mancha sino una línea" me ha venido a la memoria el chascarrillo de aquél ladrón de poca monta que tras robar un caballo y al ver que la Guardia Civil se le acercaba, decidió ponerse delante del animal y responder al "Buenos Días" de la Benemérita, con un "¿ Caballo, que caballo?".

Magdalena Álvarez ha querido situarse delante del mar contaminado con fuel para preguntar a la sociedad "¿mancha?, ¿Que mancha?", no vaya a ser que sigan pasando los días y el combustible siga saliendo del barco siniestrado. Su forma de actuar no es nueva y en el sector de la aviación ya la conocemos bien por su incapacidad para resolver problemas y su capacidad para crearlos allí donde no los hay.

Un sindicalista de los de toda la vida con el que coincidí hace unos días me expresaba su convicción de que "Maleni" es de lo peor que ha pasado por Fomento, "y mira que ha pasado cada uno..." -me decía-, para añadir que de la ministra lo mejor que se puede esperar es que no actúe porque cada vez que lo hace es para "fastidiarla".

Lo cierto es que su gestión no deja satisfecho a casi nadie ya y menos aún a los profesionales de unos sectores por lo habitual muy sensibles y con una problemática muy específica donde Álvarez traslada la sensación de estar perdida y/o superada por los acontecimientos.

Pero con todo, lo peor de la ministra de Fomento no es su falta de capacidad para resolver las situaciones que se le presentan, sino su habilidad para dejar que "escampe" la incesante lluvia que un día sí y otro también cae sobre su departamento.

Ya escribí hace unos meses que en Fomento la política que se sigue es la de dejar que pase el tiempo para que la opinión pública se olvide del problema, vengan otros a solucionarlos o simplemente queden enquistados en el baúl de los recuerdos. Sin embargo, éste es un "juego" peligroso porque su departamento, como también hemos reiterado, es el responsable de adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad y reducir al mínimo el riesgo de accidente.

Para más Inri, al final quien denuncia paga profesionalmente por ello y quien vela por la seguiridad es apartado, mientras que quien está obligado a cumplir con una serie de medidas para garantizar esa seguiridad no lo hace por no enfrentarse a las compañías y no levantar demasiado ruido. Siendo benévolo.

Los que estaban cuando el caso Air Madrid saltó a los medios de comunicación siguen estando en Fomento y los que apostaron a que "esta vez sí que caen" han perdido una vez más su pronóstico y se ven obligados a reconocer que "siempre es lo mismo". Así que los Rodriguez, Bautistas, Palaos y compañía continúan en sus cargos a pesar de las sospechas de que las inspecciones están pactadas y de las denuncias sobre los, cuando menos, escasos e ineficaces controles.

Las denuncias sirven de poco más allá de la complicación que supone para quienes las efectúan y en Fomento lo saben, así que las ignoran porque al fin y al cabo los controles no serán tan ineficaces cuando no se cae ningún avion. Y esto me recuerda a lo sucedido en Argentina donde Enrique Piñeyro ha hecho bandera de la seguridad mientras que el argumento de sus detractores es justo el anterior, o sea, ningún avión se va al suelo, así que no es para tanto. Y si ocurre siempre habrá alguien a quien culpar. ¿Caballo, que caballo?.

fuente: Aviación Digital Global