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Martes, 07 Octubre 2008 08:27

Irracional

Por Dra. Cristina Casciano

En columna aparte y con la sabiduría de Fortunato Ramos,  expresamos nuestra solidaridad con los indios antes oprobiados por los colonizadores y ahora objeto de persecuciones, discriminaciones y toda forma de 
violencia cada vez más cruenta  ejercidas por otros  hombres y mujeres nacidos también en los mismos territorios

Realmente las imágenes que estamos recibiendo continuamente desde Bolivia y Ecuador, a mí no solo me impactan, sino me dan un profundo asco y desprecio hacia gran parte de  nuestra raza. Es inconcebible ver a un blanco o blanca pateando y castigando a palos a una mujer india cargando su bebé y un atado de  mercancías , bajo la mirada indiferente y permisiva de otras “personas”.

Sinceramente yo ya no entiendo o no quiero entender más nada.

Por un lado aseguramos en Conferencias Mundiales el respeto a las diversidades, a los migrantes, a las mujeres, a las etnias y todos celebramos y aplaudimos.
También acordamos a través de organizaciones internacionales y regionales un turismo sostenible con respeto al medio ambiente, y a las culturas de los pueblos. Hace menos de una semana celebramos  el Día Mundial del Turismo bajo el lema el “desafío ante el cambio climático”.Y, es correcto que la OMT como organismo del PNUD promueva a través de esa fecha anualmente valores institucionales en el orden mundial.

Pero también veo con estupor la existencia  de un turismo que ofrece como destino  “ver pobres “o colectivos vulnerables o etnias  y que existen agencias que las promueven. Sin duda existe demanda para ese objetivo. Es otra cuestión de Mercado.
Por otro lado existen tribus indias que se resisten a circuitos turísticos y otras que demandan expresamente ser receptoras de turismo. Hay países donde existe normativa expresa y otros sin ninguna regulación.
Todo esto contradictorio, entre sí, nos deja con una sensación difícil de expresar, mezcla de indignación y tristeza.

El turismo es sin duda un sector generador de empleo y de ganancias que responde a la lógica del mercado- (una lógica que parece hoy estar temblando)
Pero , con algunas de estas práctica no estaremos reiterando el ofrecer al propio hombre como mercancía? Contra la razón aristotélica de ver al hombre como “animal social”, me pregunto   habrá tenido razón Thomas Hobbs en su Leviatán en que “el hombre es el lobo para el hombre”.

Desde siempre, y aún más con los hechos que están aconteciendo debemos preservar un turismo con respeto por la diversidad, visto desde la alteridad y no desde la autoreferencialidad.- Esto significa, algo muy simple pero insoslayable, el respeto por el otro.

Desde el turismo y desde el periodismo  también debemos proponer instancias de reflexión sobre estos temas. Estamos sumamente de acuerdo con el llamado turismo étnico, aunque difiero en la denominación, siempre que aquel este dirigido al turista  que desee el conocimiento de otra cultura y  o la convivencia con la misma, como forma de integración social, y de superación personal. Estos lugares sin duda pueden integrar destinos turísticos pero no pueden ser ofertados solamente como atracción. Esto implica sin duda concienciación de todos, acuerdos entre gobiernos centrales, municipales y étnicos,  y asimismo  propiciar el diseño y ejecución de una política regional en este sentido.

De esa forma quizás estemos contribuyendo a atenuar , disminuir o prevenir prácticas abusivas contra los pobladores originarios y auténticos de nuestra América. Sería mucha aspiración cambiar otros órdenes que nada tienen que ver con los indios pero que los pretenden hacer culpables de  cuestiones e insastifacciones que algunos  sectores de aquellas sociedades no quieren reconocer como propias y que les es más fácil trasladarla a una población pobre, vulnerable y expuesta desde siempre  a una situación de ignominia.

Como dice Fortunato “No te rías del colla” y tampoco de aquella civilización perdida que en su predicciones describió exactamente el cambio climático, el recalentamiento global del planeta, y su completa destrucción luego del “sexto sol” (2012)

Ya no es misticismo, sino  la ciencia quien  afirma la inminencia de las catastróficas consecuencias del cambio climático.
Depende de todos nosotros, variar el destino.