violencia cada vez más cruenta ejercidas por otros hombres y mujeres nacidos también en los mismos territorios
Realmente las imágenes que estamos recibiendo continuamente desde
Bolivia y Ecuador, a mí no solo me impactan, sino me dan un profundo
asco y desprecio hacia gran parte de nuestra raza. Es inconcebible ver
a un blanco o blanca pateando y castigando a palos a una mujer india
cargando su bebé y un atado de mercancías , bajo la mirada indiferente
y permisiva de otras personas.
Sinceramente yo ya no entiendo o no quiero entender más nada.
Por un lado aseguramos en Conferencias Mundiales el respeto a las
diversidades, a los migrantes, a las mujeres, a las etnias y todos
celebramos y aplaudimos.
También acordamos a través de organizaciones internacionales y
regionales un turismo sostenible con respeto al medio ambiente, y a las
culturas de los pueblos. Hace menos de una semana celebramos el Día
Mundial del Turismo bajo el lema el desafío ante el cambio
climático.Y, es correcto que la OMT como organismo del PNUD promueva a
través de esa fecha anualmente valores institucionales en el orden
mundial.
Pero también veo con estupor la existencia de un turismo que ofrece
como destino ver pobres o colectivos vulnerables o etnias y que
existen agencias que las promueven. Sin duda existe demanda para ese
objetivo. Es otra cuestión de Mercado.
Por otro lado existen tribus indias que se resisten a circuitos
turísticos y otras que demandan expresamente ser receptoras de turismo.
Hay países donde existe normativa expresa y otros sin ninguna
regulación.
Todo esto contradictorio, entre sí, nos deja con una sensación difícil de expresar, mezcla de indignación y tristeza.
El turismo es sin duda un sector generador de empleo y de ganancias que
responde a la lógica del mercado- (una lógica que parece hoy estar
temblando)
Pero , con algunas de estas práctica no estaremos reiterando el ofrecer
al propio hombre como mercancía? Contra la razón aristotélica de ver al
hombre como animal social, me pregunto habrá tenido razón Thomas
Hobbs en su Leviatán en que el hombre es el lobo para el hombre.
Desde siempre, y aún más con los hechos que están aconteciendo debemos
preservar un turismo con respeto por la diversidad, visto desde la
alteridad y no desde la autoreferencialidad.- Esto significa, algo muy
simple pero insoslayable, el respeto por el otro.
Desde el turismo y desde el periodismo también debemos proponer
instancias de reflexión sobre estos temas. Estamos sumamente de acuerdo
con el llamado turismo étnico, aunque difiero en la denominación,
siempre que aquel este dirigido al turista que desee el conocimiento
de otra cultura y o la convivencia con la misma, como forma de
integración social, y de superación personal. Estos lugares sin duda
pueden integrar destinos turísticos pero no pueden ser ofertados
solamente como atracción. Esto implica sin duda concienciación de
todos, acuerdos entre gobiernos centrales, municipales y étnicos, y
asimismo propiciar el diseño y ejecución de una política regional en
este sentido.
De esa forma quizás estemos contribuyendo a atenuar , disminuir o
prevenir prácticas abusivas contra los pobladores originarios y
auténticos de nuestra América. Sería mucha aspiración cambiar otros
órdenes que nada tienen que ver con los indios pero que los pretenden
hacer culpables de cuestiones e insastifacciones que algunos sectores
de aquellas sociedades no quieren reconocer como propias y que les es
más fácil trasladarla a una población pobre, vulnerable y expuesta
desde siempre a una situación de ignominia.
Como dice Fortunato No te rías del colla y tampoco de aquella
civilización perdida que en su predicciones describió exactamente el
cambio climático, el recalentamiento global del planeta, y su completa
destrucción luego del sexto sol (2012)
Ya no es misticismo, sino la ciencia quien afirma la inminencia de las catastróficas consecuencias del cambio climático.
Depende de todos nosotros, variar el destino.
