Conserva esos rasgos autóctonos del Montevideo tradicional; siempre hay alguna novedad, alguna musiquita, algo típico. Todas las veces que vamos, hay buena cantidad de turistas.
Hay varios restaurantes con similar característica: excelente cocina y menúes con varias opciones, incluyendo bebida, pan y postre; no podía faltar: hay una parrillada también.
Adictos a la brasa, normalmente recalamos en la parrilla y fue adonde concurrimos el sábado.
Los chorizos son enormes y muy sabrosos; la molleja que nos trajeron, estaba sensacional, muy buena carne, en fin, todo excelente, mejor dicho...casi todo.
Cuando pedimos el postre, elegimos el clásico Massini de Carreras; cuando lo trajeron, no lo podíamos creer ¡ estaba congelado!!.
El Massini, al igual que el Chajá, son postres que representan los escasos componentes de nuestra identidad gastronómica.
No podemos permitirnos desvirtuarlo de esta manera. Escamotear el placer de saborear la crema chantilly, unida a la intrasferible sensación de maridaje con la fina masa fresca azucarada, es una afrenta al paladar.
Devolvimos el postre, esperemos que hayan tomado nota.