Se dio el aviso a mantenimiento con las salvedades del caso y se convocó a un Ingeniero en Informática con las mejores calificaciones.
Cuando llegó el profesional, fue recibido por el Presidente de la Corporación y sólo ellos dos, quedaron ante la máquina.
El Ingeniero pulsó la tecla de encendido y al instante, pudo comprobar que en la pantalla se sucedían imágenes y textos sin solución de continuidad; procedió a apagarla
Balanceó de modo casi imperceptible su cabeza y desde su portafolios, tomó un pequeño destornillador.
Dio medio giro con la punta en un tornillo del lateral de la carcaza y pulsó nuevamente el enecendido.
De inmediato, la computadora volvió a funcionar de manera normal.
Satisfecho, el Presidente de la compañía le dijo al Ingeniero: "muchas gracias, excelente trabajo, dígame cuánto le debo!!" ; a lo cual, el Ingeniero le contestó: "mil dólares".
Cambiando radicalmente su sonrisa por un evidente gesto de molestia, el Presidente dijo: "¡mil dólares por apretar un tornillo!!, está bien, si me entrega una factura convincente, le pagaré".
El Ingeniero esta vez, de su portafolios, sacó un block de facturas y emitió el documento requerido.
Debajo de la fecha, el nombre y dirección del cliente y la cifra en números de U$S 1.000, en el primer renglón del "detalle" escribió: "por apretar un tornillo"....U$S 1.-
En el segundo renglón puso: "por saber cuál tornillo apretar".......U$S 999.-
El Presidente, de inmediato, le extendió el cheque.
N. de D.: Esta historia llegó en forma de Forward a nuestra casilla, enviada por el compatriota y amigo, Alex Capalvo desde México y adaptada para su edición como cuento por nuestra redacción.