Evidentemente, puedo tolerar que todo lo que uno imagina cuando persigue su deseo no sea la realidad. Claro que sí. Puedo permitir tener que darme cuenta de que en este curro no es oro todo lo que reluce, y que existen muchos "contras" que hacen de él algo más sufrido que la parte lúdico-festiva que la gente percibe de él.
Puedo comprender que no todos mis actuales compañeros sean dignos de admiración profesional y ética, aceptar con tristeza que mis ojos han cambiado respecto a aquellos ojos del estudiante en una Escuela de Pilotos, los ojos que les miraban como mi modelo cada vez que les veía pasear por un aeropuerto, fueran quien fueran, si llevaban el uniforme que yo deseaba llevar algún día. Puedo aceptar esto, y mucho más, pero también es cierto que hay cosas a las que no puedo someterme de ninguna de las maneras. Y quiero pedir al 2007 que ni yo ni mis compañeros nos sometamos a ellas.
No puedo someterme a que mi trabajo, sea eso, sólo un trabajo, en el que la tendencia sea el vaciamiento profesional, y la pérfida búsqueda del constante menoscabo de los márgenes que como Profesional me son propios. Y quiero que el 2007 me traiga empresarios de aviación que se den cuenta de ello.
No puedo tolerar que se me prive de realizar mi labor dentro de la sociedad con el rigor que esa sociedad merece. Y me da exactamente lo mismo que estemos hablando de una sociedad a la que se ha envenenado contra mí de manera nauseabunda.
Quieren que mi servicio a la sociedad se limite a la aceptación de un trágala infumable, y además me exigen complicidad, me piden que no les cuente a mis pasajeros el fraude progresivo al que se les somete
Es lo mismo, mi sueño, mi anhelo, incluía dar un servicio a mis pasajeros, y hacerlo de forma que sus expectativas se viesen cumplidas. Eso, es parte esencial de mi sueño, y es además elemento clave de la satisfacción de cualquier ser humano, porque por mucho que vivamos en un mundo donde el egoísmo ha sentado plaza, me parece que no existe mayor satisfacción desde el punto de vista social que el ser capaz de entregar tu utilidad, tu saber y tu dedicación a quienes te rodean, y verles salir contentos de la labor que para ellos haces. Y eso, me lo quieren quitar también.
Quieren que mi servicio a la sociedad se limite a la aceptación de un trágala infumable, y además me exigen complicidad, me piden que no les cuente a mis pasajeros el fraude progresivo al que se les somete. Que haga asquerosas faenas de aliño, cobre todos los meses, y me olvide de todo lo demás. Y al 2007 le pido que me den los medios para satisfacer a la sociedad a la que sirvo, y que ésta aprecie mi labor.
Por eso, creo que el 2007 ha de traer café para todos, ley para todos, justicia para todos
Tampoco puedo admitir que aquellos que ahora me miran con aquellos ojos que yo tenía cuando me preparaba para ser piloto, sepan que dimito del deber de ser su modelo. Eso no es posible, porque sería una traición a mí mismo el no poder representar en mi fuero interno todo aquello por lo que ellos están dispuestos a tantos sacrificios, todo eso por lo que seguro pasan noches en vela, y mucho menos esa mano que sin duda buscan cuando la puta crudeza de un mundo donde parece que sólo manda la no menos puta rentabilidad, les pone en un disparadero que convierte su sueño en un callejón sin salida.
En una puerca trampa que sólo persigue pagarles menos, o que hasta paguen por volar. Por eso, anhelo que el 2007 no decepcione sus sueños, y que nos traiga a todos los que estamos donde ellos desean estar, la altura de miras y generosidad que de nosotros esperan.
De ninguna forma estoy dispuesto a soportar que tantos pilotos cuyo destino les puso a apagar incendios, o a vigilar pateras de inmigrantes ilegales sean humillados de forma tan elemental y fácil. No, porque ellos miran hacia arriba cuando nos contemplan a nosotros, y si eso ya es de por sí lamentable, mucho más lamentable es que yo sea tan extremadamente gilipollas como para vivir en un mundo feliz cuyo suelo empieza a temblar.
Por eso me encantaría que el 2007 trajera a tantos pilotos de trabajos aéreos más justicia, más seguridad y la consideración profesional que su magnífica labor merece.
Y por último, no quiero que tengan razón todos esos que entregan la cuchara. Todos esos a los que una simple sucesión de hechos consumados ha puesto vergonzantemente y de manera demasiado fácil en la orilla de los vencidos
No quiero, no voy a quedarme frío si la Autoridad Aeronáutica de mi país me exige el cumplimiento estricto de una serie de obligaciones, so pena de perder mi modo de vida, mientras hace la vista gorda con quien viola la reglamentación día sí, día también. No, porque ellos no van a ser flexibles con la conservación de mi licencia si yo pierdo un brazo, y es justo.
Pero tan justo es eso como que no se silbe mientras otros, los que manejan el cotarro porque estudiaron para cuadrar cuentas, hacen los que les pete, y pueden meter cien brazos como el que me quitaría a mí mi trabajo, de puro ancha que es la manga que se les da. Por eso, creo que el 2007 ha de traer café para todos, ley para todos, justicia para todos.
No voy a aguantar que un tío se lleve a cien pasajeros de MAD a PMI sin oxígeno, y se vaya de rositas. Fundamentalmente, porque mientras la decisión de que vuelen con oxígeno o no vuelen conmigo, esté en mi mano, pintaré algo aquí, y no seré otro idiota más del mundo. Y yo, no quiero ser un idiota más del mundo. Y el 2007 debe ser el año en que esta profesión empiece a apartarse de la senda de los idiotas
No voy a seguir parado si a un compañero mío se le priva de su puesto de trabajo por exigir que se cumpla la Ley, por tener las agallas de destapar las trampas que están a la orden del día, y negarse a ser parte del oscuro cambalache. No. Y no me valen las historias de que ese compañero mío es un poquito así, o asao, porque en la Alemania nazi, a los judíos también había quien les consideraba un poquito así, con tal de que su cobardía tapase eficazmente la conciencia que habían perdido hace tiempo.
Porque las equiparaciones entre lo justo y lo habitual han llegado ya a un nivel de mierda tan grande que me ahoga, y yo no puedo respirar mierda. Me muero si respiro mierda. Y el comienzo del año es una buena ocasión para que todos, individual e institucionalmente cojamos la pala y empecemos a apartar la inmundicia.
Y por último, no quiero que tengan razón todos esos que entregan la cuchara. Todos esos a los que una simple sucesión de hechos consumados ha puesto vergonzantemente y de manera demasiado fácil en la orilla de los vencidos, los agoreros y los teóricos del "si no puedes vencerles, únete a ellos".
Claro que sí, tronco, te hablo a ti. Tú también deberías pedir deseos al nuevo año. Déjate de consideraciones teóricas y sé un niño, vive tu sueño otra vez, atrévete a creer que la Aviación puede parecerse a todo aquello que imaginabas cuando veías despegar un avión. Dale la oportunidad que merece, y no busques tópicas excusas que llevan demasiado tiempo instaladas en tu fuero interno a modo de morfina. Porque mira, en algo te voy a dar la razón: este negocio ha cambiado, pero estarás conmigo en que una cosa es una cosa y seis media docena.
Así que en 2007 atrevámonos a soñar otra vez.
