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Jueves, 17 Septiembre 2009 10:14

Salgo de abajo de la tierra, recupero el habla...

por Antonio o si prefieren, por El Negro (y amarillo)
Cuando me llegó el mail del Lic. Eldo Lappe, no entendía muy bien de lo que se trataba, pero cuando vi al final, la noticia, me invadió una sensación muy difícil de explicar y de inmediato, me fui a Google y allí como catarata, iban apareciendo los resultados de todas partes del mundo con la noticia.


Hace ya mucho tiempo, que por la dinastía Damiani estoy alejado del cuadro de mis amores. esta gente, a fuerza de traer a Peñarol todo lo que no le sirve (Menotti, Carrasco, Ribas), me han sacado las ganas y obviamente, los resultados que han cosechado por su espantoso manejo del club, no me dejan ir al estadio y aunque parezca raro, hasta me olvido de cuando juega, para mirarlo por TV.

Pero este silencio mío, no me inhibe de disfrutar lo que acaba de pasar, de gozar con la confirmación de lo que siempre le he contestado a nuestros primos bolsos cuando por algún viento a favor se suben a todos los carros y piensan que son los únicos; vuelvan a su lugar, con todo respeto, si quieren, les cedo uno al lado mío, aquí debajo de la tierra donde yo estaba escondido hasta ahora, para que puedan llorar y padecer este cimbronazo que obviamente, es de los que duelen y dejan la marca, como la fuga del 49 y que hayamos sido siempre los primeros en todo y los quinquenios y esas cosas que el destino solo reservó para nosotros.

Y ya que estamos, el recuerdo afectuoso, ahora que estoy otra vez entre los vivos, a los nuevos ricos violetas y franjeados para que vayan sacando cuentas cuantos siglos les faltan para llegar siquiera a parecerse al viejo carbonero y de esa forma, aprendan a respetar a sus mayores.

Un martes de octubre del 49, dos días después de "que se fueron por el túnel", nacía yo, en la calle Maldonado 1232, dentro de la vieja sede, de la cual, mi viejo era el conserje y mi madre lo ayudaba; soy el único hombre que nació en ese lugar y por ello, puedo reivindicar con todo derecho, que soy hijo de Peñarol, ya que nací en su casa.

Cuando luego de una prueba, había conseguido que me "ficharan" en la quinta división, con quince años, me ofrecieron el primer empleo en una agencia de viajes y allí opté por el turismo; posteriormenete tuve la satisfacción de ponerme la aurinegra jugando al básquetbol, hasta en primera división (jugador del montón).

Por mi origen y por la coincidencia de época, soy amigo de casi todos los monstruos del gran equipo del 66.

Pero basta de fanfarroneo; hablando en serio, ¡que orgullo para nuestro pequeño país que el mejor club del siglo veinte, por encima de los grandes de la región, sea uruguayo y (sin ironía), que el tercero también lo sea!.

Hoy me tomo una para festejar, saludos a todos los manyas y por supuesto, a los bolsos, violetas, franjeados, a los inmensos rojos de Avellaneda y a todos los otros que vienen detrás (ja ja , no puedo con la alegría).

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